¿Cómo se hizo el Atlas?

Elaborar un Atlas Mundial de la Salud es siempre una tarea compleja e inacabada. Compleja porque se trata de describir y analizar las condiciones de salud en las que viven más de 6.000 millones de personas en casi doscientos países, ofreciendo a los usuarios información contrastada, actualizada y fácil de comprender. Inacabada porque se trata de analizar realidades muy diversas que, además, se encuentran en continua evolución y cambio, aunque al tratarse de una versión digital contamos con la ventaja de poder actualizar regularmente las bases de datos.
Para facilitar la comprensión de la información aportada, hemos estructurado la información en cuatro grandes bloques:

  • Determinantes sociales de la salud, en el que se abordan algunos de los factores que condicionan e influyen en la salud de las personas y las sociedades, como el medio ambiente, la educación o el nivel de renta.
  • Panorama epidemiológico, en el que analizamos de qué enferman y mueren las personas en el mundo actualmente.
  • Acceso a cobertura sanitaria, en el que se analizan las posibilidades que tienen las personas en los diferentes países de disfrutar de servicios de asistencia sanitaria, vinculándolo además con la inversión pública y privada que cada país realiza.
  • Estilos de vida y factores de riesgo, en el que se analizan las relaciones entre nuestra forma de vida y algunas de las enfermedades y factores de riesgo que más inciden en nuestro estado de salud, como son el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo o las patologías mentales, entre otras.

Uno de los principios que hemos seguido a la hora de elaborar este Atlas Mundial de la Salud ha sido la utilización de información contrastada y rigurosa. Para garantizar este principios, hemos utilizado las estadísticas oficiales aportadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (en inglés, FAO) y el Banco Mundial. En todos los casos, se han utilizado las estadísticas más actuales que disponen esas organizaciones, aunque en ocasiones las de algunos países no están del todo actualizadas, su registro es insuficiente o sólo se ofrecen estimaciones realizadas por los organismos nacionales o internacionales. Es evidente que este vacío de información es un obstáculo en los procesos de cambio necesarios en muchos países para mejorar la salud de su población, porque es muy difícil cambiar algo que no se conoce adecuadamente en todas sus dimensiones.
Como elemento complementario, el Atlas ofrece una serie recursos complementarios, que pueden ser de mucha utilidad para los usuarios en su actividad profesional o de docencia:

  • Glosario de términos de salud. Se definen conceptos utilizados habitualmente en la salud pública, lo que permite comprender mejor los contenidos desarrollados en el Atlas.
  • Documentos oficiales. Se ofrece la posibilidad de descargar investigaciones e informes realizados por los organismos internacionales especializados en la salud, a través de los cuales se pueden comprender las políticas y estrategias impulsadas desde las instituciones oficiales.
  • Materiales educativos. Se ofrecen materiales elaborados por organizaciones especializadas en la Promoción de la salud y la Educación para la Salud sobre diferentes temáticas de actualidad, como la alimentación saludable, el fomento de la actividad física, la prevención de las drogodependencias o la salud sexual.
  • Enlaces de interés. Se hace una relación de páginas webs de instituciones oficiales y organizaciones no gubernamentales especializadas en la Promoción de la Salud y la Educación para la Salud, que son referencias permanentes tanto para profesionales como para la población en general.